la paz mental se ha convertido en una de las búsquedas más frecuentes

La paz mental

En una época marcada por la prisa, la exigencia y la sobreestimulación, la paz mental se ha convertido en una de las búsquedas más frecuentes, sin embargo, desde una perspectiva clínica, la paz mental no puede reducirse a bienestar constante, positividad obligatoria o ausencia de problema, el conflicto forma parte de la estructura psíquica del ser humano.

Hablar de paz mental implica pensar cómo un sujeto se relaciona con su malestar, con su deseo y con las exigencias internas que lo habitan.

Desde el psicoanálisis, la paz mental no es un estado ideal ni permanente, sino un equilibrio psíquico posible, donde el yo no se encuentra permanentemente sometido a la angustia, la culpa excesiva o la autoexigencia desmedida.

Una persona con mayor paz mental no es aquella que no sufre, sino aquella que puede reconocer lo que siente sin negarlo, pensar su malestar sin quedar capturada por él, tolerar la frustración y la incertidumbre, vivir el conflicto sin destruirse psíquicamente. La paz mental aparece cuando la mente deja de funcionar como un espacio de castigo constante.

En la clínica es frecuente observar personas dominadas por un superyó severo una voz interna que exige, juzga y nunca queda satisfecha; este superyó no orienta, sino que castiga, bajo su dominio, el descanso se vive como culpa y el error como fracaso personal.

Recordemos que aquello que no puede ser dicho, pensado o simbolizado no desaparece, retorna en forma de angustia, síntomas físicos, irritabilidad, ansiedad o sensación de vacío, la falta de paz mental no siempre indica un problema externo, sino un afecto que no ha encontrado palabras.

Cuando el valor personal depende del Otro ya sea la pareja, la familia, el trabajo o las redes sociales la estabilidad psíquica se vuelve frágil, cualquier crítica, rechazo o abandono desorganiza, porque la seguridad no está construida internamente.

La paz mental no se logra eliminando el sufrimiento, sino elaborándolo, cuando la persona puede nombrar lo que le pasa, el afecto deja de invadir de manera caótica, la palabra ordena la experiencia psíquica.

Aceptar que no se puede todo, que no se responde a todas las demandas ni se satisface completamente al Otro, es un punto clave, esta aceptación lo que el psicoanálisis nombra como castración simbólica no empobrece, sino que libera al sujeto de la omnipotencia y del agotamiento.

La paz mental no se impone ni se prescribe no es una receta mágica, es más bien un proceso que se construye en el tiempo, a través del trabajo psíquico, la reflexión y, en muchos casos, el acompañamiento terapéutico.

La paz mental no evita las crisis, pero permite atravesarlas sin quedar desbordado, ya que facilita tomar decisiones con mayor claridad, sostener vínculos menos dependientes, disminuir el desgaste emocional y corporal, y vivir con mayor coherencia entre pensamiento, emoción y acción. Una persona con mayor paz mental no deja de sufrir, pero ya no se pierde a sí mismo en el sufrimiento.

La paz mental no es huir de la vida ni anestesiar el dolor, es aprender a habitar la propia subjetividad con mayor honestidad, límites y responsabilidad emocional, buscar la paz mental es dejar de ser verdugo de uno mismo y comenzar un diálogo más humano con el propio deseo. No es un estado definitivo, sino una construcción posible y profundamente transformadora.

Psicotérapeuta Araceli Frias

Acerca de @hadlapsic

Mi nombre es Davyd, desde la adolescencia me he desarrollado en el ámbito de la tecnología de la información. Soy desarrollador, pero también creador de contenido. Me gusta el arte, la música, los viajes, la ciencia, la psicología, la fotografía aunque no he incursionado mucho aun en esto último, pero en estos próximos cinco años lo haré.
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