Hace unas semanas empezó a expresarse más en las redes sociales el término: “Farmear aura”, se ha convertido en una expresión popular entre los jóvenes. La expresión combina dos ideas. “Farmear” proviene del lenguaje de los videojuegos y se refiere a repetir determinadas acciones para acumular puntos, recursos o experiencia. “Aura”, en el lenguaje juvenil, representa el carisma, la presencia y la capacidad de alguien para llamar la atención sin aparentemente esforzarse demasiado. Por eso, “farmear aura” significa realizar acciones que permiten “ganar puntos simbólicos” de admiración frente a los demás.
El término fue tan viral que para “ganar aura” no siempre basta con publicar una fotografía o recibir reacciones. En las llamadas “batallas de aura”, los jóvenes forman círculos y utilizan bailes, poses, gestos y movimientos improvisados para mostrar seguridad, creatividad y sentido del humor. Así, una tendencia aparentemente digital termina convirtiéndose en un motivo para reunirse y construir recuerdos en la vida cotidiana.
A lo largo de las generaciones, han existido movimientos entre los jóvenes que surgen como una necesidad de buscas reconocimiento, pertenencia o identidad. En esta etapa, el ser mirado por otros coadyuva a explorar quiénes somos para reafirmar nuestro lugar dentro de un grupo.
El cuerpo también se convierte en una forma de comunicación: mediante sus movimientos, los participantes expresan algo de sí mismos sin necesidad de utilizar palabras. Por ello en una época en la que los encuentros físicos se habían cambiado por interacciones digitales, considero que las “batallas de aura” han permitido a los jóvenes reconectar, pues en estos encuentros, la aprobación deja de expresarse solamente mediante un “me gusta” y aparece de forma inmediata a través de risas, aplausos, miradas y gestos de apoyo.
Quizá lo más valioso de “farmear aura” no sea acumular puntos imaginarios ni construir una imagen perfecta, sino recuperar la convivencia, la espontaneidad y el placer de estar presentes. El fenómeno me parece paradójico, ya que, una expresión creada en internet puede recordarnos que algunas de las experiencias que más fortalecen nuestra identidad, aún ocurren cuando decidimos mover la mirada de la pantalla y volvemos a encontrarnos con los demás.
Ante este tipo de movimientos sociales, también es importante hacer énfasis en que nuestra autoestima no dependa por completo de la reacción de los demás, se puede ser parte sin depender por completo de las reacciones.
¿Y si la verdadera “aura” puede encontrarse en sentirnos cómodos con quienes somos?, crear vínculos significativos y disfrutar momentos que valgan la pena, incluso cuando nadie los está grabando. Considero que es importante reflexionar sobre ello y todos los movimientos sociales que surgen en nuestro entorno, pues éstos tienen su propia voz y mensaje.

