Cuando una madre, mata a su hijo… (filicidio materno)
Si bien la historia nos lleva a pensar en el parricidio desde el punto de vista de Edipo Rey y otras novelas, donde el hijo es quien va a matar al padre por enojo, pero si nos concentramos un poco más en Edipo Rey, nos daremos cuenta de que todo inicia con un filicidio, ese acto donde el padre busca matar al hijo por miedo a que le dé muerte.
Es una situación muy fuerte, pero se vuelve un poco más cuando la madre es quien mata o tiene ese deseo de matar a su hijo, a esa persona que llevó en su vientre por 9 meses. Sí, claro, lo podemos colocar desde el lugar de que fue por una depresión o por alguna enfermedad mental, pero siempre lo he dicho: nadie puede justificar un crimen por un trastorno mental.
Las personas que asesinan o matan por placer o en búsqueda de una venganza, deben pagar ese crimen, ya que no es justificación suficiente el decir o saberse enfermo, pero bueno, regresemos a nuestro tema.
Si bien el odio de una madre se puede comenzar a dar desde una parte que se romantiza mucho como el ser madre, con aquellos supuestos de que es lo más bonito del mundo o que todo va a ser perfecto, recordando que la madre ideal es aquella que ama y protege a sus hijos, pero sobre todo, pierde su identidad, su nombre y su cuerpo por un hijo.
Esto nos lleva a comenzar con el odio hacia el propio hijo, hacia ese ser que nos da tanto dolor o fuerza, ese miembro nuevo de la vida que genera que perdamos el nombre. Si ustedes recuerdan, es muy común escuchar: háblenle a la mamá de Juanito o a la mamá de Jimena…
Eso comienza con ese dolor de la madre psíquico de darle un enojo terrible, ya que desaparece ante la vida y el mundo, lo que provoca ese odio incesante, sobre ese hijo o hija que la ha descolocado de su lugar de persona y de mujer, ya que no es reconocida por si misma, si no por otro, ese otro que ella trajo al mundo, que fuera de ser quien le de fuerza, la coloca en la oscuridad.
Sumemos a todo esto, si la madre presentó una depresión posparto o una mala adaptación al rol de madre, se genera un desconocimiento total hacia ese niño y se comienza a buscar la manera de atacarlo para acabar con él, si bien no siempre se da en un solo golpe, muchas veces se va dando poco a poco.
El filicidio se puede ir dando en forma de pequeñas dosis, ya sea generando una violencia física hacía el infante, hasta el dejar de darle de comer, pero de las cosas más dolorosas es la parte emocional, en la que me concentrare un poco más, ya sea que la madre desde el primer momento comience a retirarle la mirada o negarle el amor, se imaginan a un niño de 5 años diciendo mi madre no me quiere, dice que me odia.
Pasa más frecuentemente de lo que creemos: ese matar al infante se va generando poco a poco y, al momento de culminar, la mayoría lo niega, pero todo indica que fue algo premeditado, que se fue dando paso a paso hasta llegar a abortar al infante.
Para cerrar el tema, hagamos una pequeña diferenciación: el que tus hijos te saquen de quicio, o muchas veces quieras tirarlos a la basura, o bien sientas una gran molestia, no quiere decir que seas una filicida en potencia; quiere decir que eres madre y, sobre todo, que eres mujer, un ser humano que siente.
Pero, sobre todo, necesitas un espacio para ti, para volver a reconocerte como mujer, ese ser humano que vive, siente, ríe, se enoja, pero sobre todo goza cada momento de su vida, así como aprende de los malos.
Si tú sientes que las cosas que haces con tus hijos son completamente para dañarlos, busca ayuda profesional. Puede que algo se esté colocando de forma diferente dentro de ti. Solicitar ayuda para entenderte y comprenderte es de mujeres valientes, pero sobre todo de personas que saben enfrentar sus miedos.

